ElNacional

Alex Saab se encuentra emocionalmente estable y confía en que pronto saldrá de la cárcel donde está detenido en Estados Unidos. El empresario colombiano compareció el lunes 18 de octubre ante la justicia estadounidense, luego de su extradición desde Cabo Verde, país africano donde fue capturado el 12 de junio de 2020.

Hugo Lescano, quien dirige en Argentina el Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal, una entidad dedicada en América Latina a la investigación del comportamiento humano y a la capacitación con base científica, analizó parte del lenguaje corporal que mostró durante su presentación.

El hombre de confianza de Nicolás Maduro apareció esposado, con cabello largo y suelto, la particular braga naranja y un tapabocas que, a veces, se le caía. Todo eso se pudo observar en una transmisión a través de la plataforma Zoom, pero el juez dejó en claro la ilegalidad de la difusión de las imágenes de la comparecencia.

Saab conoció ese día los cargos que se le imputan en Estados Unidos: ocho delitos relacionados con lavado de dinero. Presuntamente blanqueó ingresos irregulares por la venta con sobreprecios de alimentos de dudosa calidad para su distribución a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

Aparentemente confiado

El colombiano, en casi toda la comparecencia, movió constantemente sus piernas, que mantuvo ligeramente abiertas. En primera instancia, explicó Lescano a El Nacional, denota que el presunto testaferro de Nicolás Maduro tenía cierta autoconfianza.

El hombre de confianza de Nicolás Maduro apareció esposado, con cabello largo y suelto, la particular braga naranja y un tapabocas que, a veces, se le caía. Todo eso se pudo observar en una transmisión a través de la plataforma Zoom, pero el juez dejó en claro la ilegalidad de la difusión de las imágenes de la comparecencia.

Saab conoció ese día los cargos que se le imputan en Estados Unidos: ocho delitos relacionados con lavado de dinero. Presuntamente blanqueó ingresos irregulares por la venta con sobreprecios de alimentos de dudosa calidad para su distribución a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

Aparentemente confiado

El colombiano, en casi toda la comparecencia, movió constantemente sus piernas, que mantuvo ligeramente abiertas. En primera instancia, explicó Lescano a El Nacional, denota que el presunto testaferro de Nicolás Maduro tenía cierta autoconfianza.

El experto, que tiene 12 años de experiencia como negociador en las cárceles más peligrosas de Buenos Aires, algunas de ellas de máxima seguridad, afirmó que esos movimientos son frecuentes en los interrogatorios carcelarios.

«Uno podría decir que nadie quiere estar en esa situación. Pero hay personas que no hacen ese movimiento porque ya se han apropiado del espacio y sienten que ese es su lugar. Las personas que ya tiene una condena firme y saben que no hay posibilidad de salir, no es común que muestren el síndrome de la pierna inquieta. Las tienen más bien relajadas, resignadas, cosa que no ocurre con Alex Saab», dijo.

Ese movimiento, agregó Lescano, suelen hacerlo las personas que creen que pueden salir en lo inmediato de prisión y eso les genera ansiedad. «No significa que sepan que van salir de la cárcel, pero sí tienen mayor expectativa de que suceda», agregó.

Centrado, sin desbordarse

Un fragmento de la comparecencia que circula en las redes sociales muestra al menos tres gestos de autoconciencia y autorreferencia en el empresario, señaló el experto.

Saab se levantó de la silla y se puso de espalda hacia la puerta para que los custodios le quiten las esposas a través de un orificio. Luego de que soltaron su mano izquierda, la puso en su pierna izquierda mientras esperaba a que le soltaran su mano derecha.

«Son gestos de autoconciencia y autorreferencia. La persona se siente sutilmente centrada. Estos gestos de tocarse a sí mismos no los hacen las personas que están emocionalmente desbordadas», dijo.

Saab, después, caminó hacia la mesa y, con las manos sueltas, se acomodó el tapabocas. «Tiene un grado de conciencia sobre lo que está pasando en la cara, por eso acomoda la mascarilla y, antes de sentarse otra vez, pone su mano izquierda sobre su muslo».

Con cierto nivel de estrés

Se ve que el empresario, con sus brazos sobre la mesa, chocaba las uñas de sus dedos pulgar e índice de su mano izquierda. Esta acción, explicó Lescano, denota estrés, que generalmente está asociado con que no se siente a gusto en el lugar donde está.

El experto en lenguaje corporal expuso que las configuraciones manuales —los gestos en los que las personas se tocan a sí mismas— son involuntarios. Pero están ausentes en gente que, en un ambiente carcelario, se siente abrumada por el contexto y presta más atención al contexto que a sí misma.

«En este caso, Alex Saab está emocionalmente estable y centrado, lo que hace saber que tiene una cuota de confianza en lo que podría pasar en el futuro», expresó.

«Desde la comunicación no verbal siempre tratamos de tener el contexto de lo que está sucediendo ante un gesto, una microexpresión, una intención postural, un movimiento kinésico, la determinación de la distancia que una persona utiliza para hablar con otra o por, ejemplo, lo que está escuchando», expuso.

Sensiblemente vulnerable

Sentado y con los codos sobre la mesa, Saab puso su mano izquierda en su rostro. Supone un gesto de autoconsuelo que lo pudo haber remitido a las caricias que recibió cuando era niño.

«El rostro no está inclinado, no está apoyado. Es un gesto que invita a la autorreflexión, pero, además, es un gesto de autoconsuelo; nos sentimos sensiblemente vulnerables y nos autoconsolamos y esto es un código que suele verse en escenarios desfavorables», indicó.

La cárcel justifica este tipo de gestualidades, manifestó Lescano. También se suelen ver en los velorios, cuando los familiares están despidiendo a una persona que acaba de morir o ante una situación traumática, por ejemplo, en una persona a la que se le incendia su casa y se lleva la mano al rostro autoconsolándose.

«Podríamos interpretar, sin forzar la exégesis de la gestualidad, que Alex Saab se está autoconsolando porque se siente vulnerable. No sabemos si es por algo que recuerda, por algo que le acaban de decir o porque tomó conciencia de su situación», expuso.

Lescano manifestó que su trabajo en las cárceles ha permitido enriquecer la investigación del comportamiento humano para saber cómo actúa o cómo se manifiestan las emociones en personas que están privadas de libertad.

«El caso de Alex Saab es relevante y seguramente, a medida de que aparezcan nuevas imágenes, podremos hacer más análisis», subrayó.

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