Por Julio Sandoval

En un acto de penitencia obligada, sin gasolina, sin poder adquisitivo para compra alimentos, sin servicios básicos como gas, electricidad y agua, los tachirenses recorrieron los siete templos pidiéndole al hijo de Dios un milagro para Venezuela.

Este miércoles santo, rememoraron el caminar histórico de Jesús de Nazareth para llegar al Calvario, custodiados por la guardia (no la de Pilatos), y bajo las normas sanitarias establecidas para este proceder. Y es que pese a las normativas de no aglomeraciones y a los controles de los efectivos policiales en las iglesias, miles de tachirenses se acercaron a las puertas de los templos a pedir el cese de la pandemia y el yugo en Venezuela.

Para Aminta Bautista, feligresa de la comunidad del Perpetuo Socorro es razonable que los sancristobalenses salgan a las calles a orar, pues son unos “ciudadanos arraigados en la fe y el poder de Dios es más grande que el de los hombres”.

Por su parte José Luis Mora expresó que pese a que existen muchas carencias, él está cumpliendo con sus tradiciones y su formación católica, pues lo más importante es “poder estar en contacto con Dios y pedirle por todos los venezolanos que hoy están sufriendo, que se encuentran en necesidad dentro y fuera del país, para que se acabe la pandemia y nos libre de este sufrimiento que vivimos a diario ante tanta necesidad”.

Así, con miles de carencias los ciudadanos cumplieron con su deber religioso, marcado por muchas dificultades, pero con la fe puesta en que se escucharán sus plegarias para el bienestar de Venezuela.

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