Pedro Sánchez ha recibido en su condición de secretario general del PSOE, y no de presidente del Gobierno, al líder opositor venezolano Leopoldo López, que aterrizó el domingo en Barajas, después de permanecer refugiado año y medio en la embajada de España en Caracas.

El PSOE ha informado de la presencia de López en Ferraz a través de las redes sociales y a media tarde ambos permanecían aún reunidos. El partido, señalan, «desea una vía pacífica, porque el pueblo venezolano debe sufrir lo mínimo». Apostamos, añaden, «por una solución pacífica».

Sánchez no ha querido así comprometer al Ejecutivo español, y más ahora que gobierna con Podemos, en un encuentro que, a buen seguro, molestará al régimen chavista. En la política de gestos el presidente del Gobierno nunca se ha mostrado agresivo con Nicolás Maduro, con el argumento de que es fundamental preservar los intereses españoles en Venezuela.

De hecho el apoyo inicial a Juan Guaidó como presidente interino se ha ido volatilizando, ante la evidencia de que no ha conseguido atraer a algunos próceres del chavismo, y sobre todo al Ejército, y cada vez España está más en la estrategia de un entendimiento entre Maduro y los opositores que ponga fin a la dictadura.

En enero, Guaidó culminó en España una gira europea en busca de respaldo y el presidente evitó recibirlo. En su lugar lo hizo la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, en un lugar tan poco oficial como la Casa de América. Ahora sí que ha sido Sánchez, aunque como líder del PSOE, quien recibe a López, que es del mismo partido que el presidente interino de Venezuela, reconocido así por la comunidad internacional, también por España. Este ex preso de Maduro forma parte de ‘Voluntad Popular’ y es el primer ministro de Guaidó.

En mayo de 2019 Leopoldo López fue liberado por militares afines a Guaidó y se refugió en la embajada española de donde salió este fin de semana para viajar a España.

El mundo

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