Cerca de 7,3 millones de bolivianos están en la capacidad de votar este domingo para elegir nuevo presidente y vicepresidente. De acuerdo a lo dicho por las autoridades los resultados se tardarán en conocer como consecuencia de la suspensión del sistema de conteo rápido.

Las votaciones, en las que figuran como favoritos el izquierdista Luis Arce -del partido Movimiento al Socialismo (MAS) que lidera  Morales- y el ex presidente centrista Carlos Mesa, inició oficialmente a las 08:00 locales de este domingo 18 de octubre y se prolongarán durante nueve horas.

Esta será una jornada más extensa que la de 2019 debido a las medidas sanitarias tomadas para evitar la propagación de la COVID-19.

En esta oportunidad el electorado votará por 130 diputados y 36 senadores para renovar el Congreso bicameral.

Se prevé que los primeros resultados demoren en conocerse, después de que el Tribunal Supremo Electoral suspendiera este sábado por la noche el sistema de conteo rápido.

La Corte justificó esta decisión por la falta de garantías de que los resultados ofrecidos por este sistema coincidan con los datos oficiales.

«Hemos priorizado la certeza de los resultados», dijo el presidente del TSE, Salvador Romero, en la inauguración de la jornada electoral, a la que asistió la presidente interina, la derechista Jeanine Áñez.

La decisión del TSE fue respaldada por los observadores internacionales de la OEA, la ONU, la UE y la Uniore, así como por el partido Comunidad Ciudadana, de Carlos Mesa.

Sin embargo, el MAS y la Alianza Creemos, del candidato ultraderechista Fernando Camacho, repudiaron la medida.

Arce, el delfín de Morales considerado artífice del milagro económico en casi 14 años de gobierno del MAS, figura como primero en la intención del voto, pero lo más probable es que enfrente al ex presidente Mesa (2003-2005) en el balotaje del 29 de noviembre.

Las elecciones en Bolivia se realizan casi un año después de la renuncia de Morales, el 10 de noviembre de 2019, en medio de denuncias de fraude. La convulsión social y política que se generó dejó más de 30 muertos, 800 heridos y saqueos.

Ante los temores de que vuelvan a ocurrir esos episodios violentos, se ha mantenido una sensación de incertidumbre entre la población.

Con información de AFP

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